

Plaza de la Constitución, «donde se celebra el baile los domingos, tocando el organillo Manuel el Churrero. En los primeros días del siglo XX se instaló aquí el primer cine, por la empresa Barbajelata. La proyección era sin letreros y la explicaba un simpático empleado llamado Juanín. Una hija de Barbajelata estuvo gravemente enferma y la encomendaron a La Morenica. Como ofrenda por su curación dedicaron un cuadro hecho por ellos con vidrio hilado que está en el Camarín de la Basílica» (Don Adelino).